Anoche tuvimos a Pilar Urbano en Hora 25. Tras la entrevista me quedé con una primera sensación: que la periodista que ha escrito el polémico libro sobre la Reina, se había metido en un buen lio y que pese a ese documento que dice tener en su poder con el visto bueno de Casa Real, le iba a resultar muy difícil probar (al no existir grabación alguna de los encuentros) que sí respetó el 'off the record'. En una batalla contra la Casa del Rey, Urbano debería durar lo que un caramelo a la puerta de un colegio. Pero ahora que han pasado unas cuantas horas me he dado cuenta que todo esto no hace más que favorecer a Pilar Urbano y a la propia Casa Real. Me explico. A Urbano y a su editorial le hemos hecho la campaña gratis desde los medios de comunicación. Anoche estuvo en Hora 25 pero antes pasó por el programa de Vicente Vallés en el 24h y esta mañana ha 'chupado micro' en RNE. No se le nota afligida ni preocupada. El éxito editorial está garantizado. ¿Y la Casa Real? ¿Vamos a descubrir ahora que los monárquicos son el sector más 'progre' de la sociedad? Oiga, pues no. Pienso en mi madre que viene a ser casi de la quinta de la Reina y quizá ideológicamente no ande muy lejos de sus postulados. Sus declaraciones sobre los matrimonios 'gays' o el aborto son 'frívolas' y 'homófobas' en opinión de los colectivos homosexuales pero ¿qué piensan de ellas los acérrimos defensores de la Corona? Quizá todo esto sirva para reforzar [en unos años que no están siendo fáciles en Zarzuela] las creencias monárquicas de algunos sectores bastante conservadores y que se han mostrado críticos con la institución tras una boda sin transfusión de 'sangre azul' y una separación -digamos- tormentosa. Si esto es así, el precio que se ha pagado rompiendo la neutralidad que se le exige a esa casa, es demasiado alto.































Prefiero pensar que esta moda nunca llegará aquí. Es lo último en las librerias de Francia y no es un exactamente un libro. Son unos muñecos que representan a Nicolás Sarkozy y a Ségolene Royal. Son muñecos para hacer vudú y los venden con agujitas y todo... Cuestan 13 euros. Llevan frases antológicas de cada uno de ellos estampadas en el cuerpo. ¡¡Ahh!! Y de regalo un manual explicativo sobre el rito vudú. Grandes los franceses.











