
No es la primera vez que ocurre pero ojalá sea la última. Ahora resulta que este hombre, al que todos acusamos del presunto asesinato [alguno, como se puede observar llegó incluso a omitir en el titular lo de presunto] de una niña de tres años en Canarias, no tuvo nada que ver con su muerte. La confusión de los informes médicos y las dichosas prisas que nos llevan a condenar a alguien antes de que se pronuncie la justicia, nos han vuelto a jugar a todos una mala pasada.
El domingo, conocido el grave error, ABC llevó otra vez a portada la cara de Diego. La 'rectificación' ya no tuvo ni el mismo espacio ni la misma repercusión. ¿Quién restituye ahora su honor?












1 Comentario:
Pues si tuvieramos una prensa "seria", éstos lo harían. Digo lo del honor.
Pero como esto es ya un cachondeo oficial, todo da lo mismo.
¿En qué parte del camino perdimos la cordura?
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