Como sabéis soy gallego. No me considero nacionalista ni independentista porque creo en un mundo sin fronteras. Entiendo también que en Galicia son necesarias políticas lingüísticas encaminadas a mantener y fomentar el idioma propio e impedir que desaparezca un elemento clave de nuestra riqueza cultural. Lo hizo Fraga, lo hace Touriño y lo tendrá que hacer el próximo presidente de la Xunta se llame como se llame. A partir de aquí, varias reflexiones tras la manifestación por el bilingüismo que acabó en batalla campal ayer en Santiago:
- Libertad. Uno que viaja a Galicia bastante, no es perseguido por hablar en castellano o en gallego indistintamente. No sufro ningún trauma por leer rótulos o ver la televisión en dos lenguas. No conozco casos de 'desintegración social' por culpa del idioma. Eso sí, si alguien considera que el gallego se impone en las aulas o supone un problema en esa integración tiene, naturalmente, pleno derecho a manifestarse en libertad sin sufrir ningún tipo de agresión. Ese derecho ayer se vulneró.
- Políticos. ¿Cuándo comenzarán a trabajar por la unidad de todos y no por sacar 'tajada' en las urnas? Me pregunto si es necesario que Rosa Díez y otros representantes del PP estén presentes en este tipo de marchas convirtiéndolas en movilizaciones 'de derechas' o 'de izquierdas'. ¿Ayudan en algo a la solución de un supuesto problema? La respuesta es NO. La lengua es cultura no un patrimonio político.
- Cachorros nacionalistas. Algunas fotografías de ayer en Santiago parecían una copia descafeinada de las escenas que protagonizan los cachorros etarras en las calles de Euskadi. Miremos a otros sí, pero para imitar lo bueno. Aquí los partidos nacionalistas tienen bastante culpa de lo que terminan haciendo en la calle sus jóvenes simpatizantes. En la radio escuché a uno de las chicas que participaban en la contramanifestación: "Queren impoñe-lo castelán". Mal estamos si en pleno siglo XXI una chica de no más de 16 años cree todavía que Franco sigue vivo. No manipulen a los chavales, por favor.
- Medios. Una última cosa. Durante los incidentes fue apedreada la Unidad Móvil de Radio Nacional. Algún radical de estos seguramente ni había nacido cuando en los 80, RNE emitía íntegramente en gallego a través de Radio 4 y tampoco recordará la programación -también en gallego- de la desaparecida Radio Cadena Española. Desde aquí, todo el apoyo a nuestros compañeros.