Repaso la lista del PSOE a las europeas. Un ex ministro a la cabeza. Un molesto Ramón Jauregui, la calcinada Magdalena Álvarez, la ex mujer de Felipe González, Carmen Romero... A la espera de la lista de convocados en Génova, el panorama no pinta mucho mejor. Mayor Oreja abandera la fotografía descolorida y más rancia de un aznarismo que -como pudimos ver esta semana- se nos presenta ahora como la llave maestra para resolver la crisis económica, que, como la negra sombra que le persigue, vuelve a echar un pulso a Mariano Rajoy. Sin que sepamos todavía si el sospechoso Galeote será llamado o no a filas, no se puede decir que en ninguno de los dos casos se apueste por personajes de peso o por futuras promesas. El panorama es sencillamente desolador.
Europa no cree en si misma y España se limita a ser un país e
uroguay que a la hora de la verdad, ni cuenta en las grandes
eurodecisiones ni hace mucho por mejorar esa situación. Dos recientes encuestas reflejan por un lado,
el riesgo de una alta abstención el 7 de junio (64% no acudirá a las urnas) y por otro, el altísimo porcentaje de españoles incapaces de responder a la pregunta sobre la fecha de esos comicios. No es una buena noticia para nadie pero es un resultado lógico. No culpen al ciudadano. Grandes e importantes decisiones se adoptan en Bruselas pero los partidos convocan al equipo de
veteranos y enfocan sus campañas únicamente en clave nacional. Todo esto sin contar el lamentable espectáculo que han venido ofreciendo los 27 primero con una Constitución frustrada, después con un Tratado aparcado... En definitiva, el ciudadano ha captado el mensaje y sólo actúa en consecuencia. ¿Votaría un español en las elecciones alemanas o de la República Checa si pudiera? Pues eso. Los partidos y sus representantes tienen gran parte de culpa en que veamos la política europea como algo lejano y poco trascendente. Cambiar esta percepción no será nada fácil.